No esperaba encontrarla. Su imagen lo
sofocó. Sintió que se ahogaba, el aire no le llegaba los pulmones y era incapaz
de atraerlo hacia su garganta. Con fuerzas sobrehumanas, logró contestar: “Ah
si, el día del Tigre”. Apenas se distinguía el rostro de la joven, tapado por
la oscuridad de la foto blanco y negro. Él detrás, mirando hacia otro lado.
Nunca más la vio. Pero la recordaba siempre, al punto de poder distinguir su
rostro en esa mancha negra que la remplazaba en la fotografía. Ella también se
ahogó.
M.
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